martes, 28 de octubre de 2008

Anabel Santiago, la renovadora de la tonada asturiana

Folsom Prison Blues
La canción asturiana tradicional, conocida como tonada, que se canta desde tiempos inmemoriales a capella o con el acompañamiento de la gaita, necesitaba de la llegada de una figura como la que representa Anabel Santiago, quien ya se ha convertido en la mayor renovadora y la mejor voz de la tonada. Una mujer joven (nace en 1981 en Buenos Aires), que ha abierto de par en par las puertas de la tradición para que la modernidad entre con toda su fuerza, para lograr una convivencia de estilos realmente fructífera y que está llevando a la tonada asturiana a los terrenos de eso que se conoce como World Music, adonde ya la había acercado el gaitero Hevia.
A los 4 años, Anabel se traslada al montañoso concejo asturiano de Campo de Caso, donde conocerá a la que será su primera maestra de la canción como es Diagmina Noval, quien le presentará a Luis Estrada, integrante del Cuarteto Torner, que será quien le enseñe a Anabel todos los secretos del arte de cantar. Con esos antecedentes, y un talento extraordinario, a los 13 años ganará el que es el concurso más importante de Asturias que es el Concurso Muestra de Folclore Ciudad de Oviedo, que se celebra todos los años en el Teatro Campoamor de Oviedo. Concurso que ganará de forma consecutiva entre los años 1995 y 1998, y en el 2001 en la modalidad de canción dialogada. Son múltiples los concursos que desde ese momento empieza a ganar por toda Asturias, lo que le abrió las puertas para numerosas actuaciones por la región y fuera de ella, causando la admiración de todos aquellos que la escuchaban.
Tal fue el impacto que causó en el mundo de la tonada que, a los 19 años, se le dedicó una calle en el barrio ovetense de La Corredoria, en una zona en la que todas las calles llevan los nombres de grandes de la tonada (La Busdonga, Juanín de Mieres, El Maragatu o Diamantina Rodríguez, son algunos de ellos).

La pandereta
Habiendo alcanzado las más altas cotas de la tonada, el espíritu inquieto de esta cantante la llevó a empezar a buscar nuevos caminos que sacaran a nuestra canción tradicional del gheto, y la llevara a buscar nuevos horizontes. Así, en 2001 publicará Tierra de sueños, un disco todavía deudor de los aires tradicionales, con la voz y la gaita como protagonistas fundamentales. Esa línea saltará por los aires en el trabajo que edita dos años más tarde y que lleva por título Al son de la lluna, en el que la tonada empieza a cohabitar con ritmos más propios del folk, pero también del pop y el rock.
La grabación de este disco fue algo improvisado, ya que la idea surgió después de la colaboración que hizo con el grupo avilesino de rock radical Dixebra, en un disco que empezaba con un tema que tenía una introducción de tonada seguida de los ritmos roqueros que definen a Dixebra. El éxito que ese tema tuvo entre el público, hizo que el líder del grupo, Xune Elipe le propusiera hacer un disco en solitario. Para esa grabación se rodeó de un grupo importante de músicos y escritores asturianos, y se adaptaron letras y melodías tradicionales a los nuevos sonidos que van a empezar a caracterizar la carrera musical de Anabel Santiago.

Luego empezará su colaboración con el músico y productor de origen norteamericano, que ya lleva muchos años afincado en Asturias, Michael Lee Wolf, líder del grupo Asturiana Mining Company, con el que Anabel tiene en marcha una fructífera colaboración. Después de otros trabajos discográficos en colaboración, en el año 2005, Anabel saca a la luz el trabajo al que dio por título Anabel Santiago canta a Diamantina Rodríguez, en el que la joven cantante rinde un merecido homenaje a una de las grandes mujeres de la canción asturiana, en lo que será el primer trabajo de nuestra cantante que se distribuye a nivel nacional, gracias a la colaboración con Galileo MC.

Todos esos, y otros más de los que no he hablado, son pasos que van conduciendo a Anabel hasta su último disco hasta el momento, al que dio el título de Desnuda, y que es un trabajo en el que se siente una fuerza subterránea, telúrica, que lo recorre de principio a fin, con un empaste de enorme eficacia y belleza entre la tonada y ritmos que van del blues o el rock, hasta el tango o el fado, demostrando que las letras tradicionales pueden convivir en perfecta armonía con los nuevos temas y con sonoridades muy alejadas de la sobriedad de la tonada.
Para este disco se ha rodeado de un grupo de músicos más que destacados, como son el saxofonista Javier Rubio, el pianista Jacobo de Miguel, el percusionista Sergio García, las percusiones tradicionales de Manolo Cordero, la acordeonista María Álvarez y Ñaco Goñi a la armónica, además de Michael Lee Wolfe. Son en total 15 sensaciones musicales diferentes, entre las cuales brilla con una luz especial la versión que hace del blues de Johnny Cash, Folsom prison blues.

Según ha declarado Anabel Santiago en los medios de comunicación, con este disco quiere “seguir dando pasos hacia delante fusionándola con nuevas músicas.” Que así sea.

Fuente: http://lavidanoimitaalarte.blogspot.com/2008/05/anabel-santiago-la-renovadora-de-la.html